No Pertenecemos

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No Pertenecemos

Mensaje  muniiekiita.asesiina el Jue 22 Mayo 2008, 22:31

hola
wnu sto s algo k escribi hace tiempo, spero k les guste.

Era una fría tarde de noviembre, ella caminaba sola por el parque, pensando… en realidad no pensaba en nada, porque pensar en ese momento dolía, dolía cuando recordaba todo lo que había hecho de su vida. Quizás comprendía que había hecho lo que pudo, pero aun así no era suficiente.


No pertenecemos, pensó.


Se sentó en una banca, recargo su espalda en el respaldo y hecho su cabeza hacia atrás para contemplar el cielo, las nubes formaban divertidas figuras en el cielo y se movían lentamente. Pensó que le gustaría ser una nube, simplemente tomar una forma y flotar libre por el cielo, solo flotar. Sin sentir o recordar.


Se canso de eso y su cabeza miraba hacia el frente, solo veía niños jugando y corriendo entre el pasto y otros bajo un árbol descansando.


No pertenecemos, volvió a pensar.


Se preguntaba porque esa frase no podría salir de su cabeza, por que no era mas fácil, por que no podía odiar todo acerca de el.


De pronto sacudió su cabeza como para despejar su mente, voltio a su izquierda y vio un árbol, el árbol donde alguna vez prometieron amarse para siempre y permanecer juntos, donde prometieron eternidad a todas sus palabras. Se acerco lentamente hacia el y ahí estaban las 2 iniciales dentro de un corazón, grabadas en el tronco con un aire infantil. Subió su mano y recorrió lentamente el grabado con sus dedos, mientras sus ojos comenzaban a mojarse.


No pertenecemos, pensó.


Retiro su mano y volvió a caminar, esta vez paseaba cerca de un local de comida rápida, se detuvo frente a el y a través de la ventana vio una mesa vacía, que alguna vez estuvo ocupada por caricias, risas, te amo y uno que otro beso.


Ella pone su mano en la ventana, recordando las veces que ellos 2 iban y se miraban por horas, como si así pudieran decirse todo. De sus ojos comenzaron a brotar 2 lágrimas que se limpio rápidamente con la manga de su suéter.


No pertenecemos, pensó.


Alguien se le acerco y penoso le pregunto si se encontraba bien, ella solo movió su cabeza de arriba hacia abajo y volvió a pasear esta ves por las calles, sin saber a donde iba. El sol ya se estaba ocultando cuando llego a la cima de el lugar mas alto de la ciudad, allí fue donde mirando el atardecer el le pidió que fuera su novia, y ella feliz había aceptado, ese lugar que habían reclamado como suyo al convertirlo su refugio cuando todos decían que no. Las lágrimas volvieron a brotar, junto con un jadeo.


No pertenecemos, pensó.

Cuando por fin el sol se metió, ella bajo de ahí y siguió su caminata, esta vez sus piernas la llevaron a la la Terminal de autobuses, se sentó a esperar por el autobús. Pensando de nuevo en nada, hasta que el autobús llego y se subió en el notando que era exactamente el mismo autobús donde se habían conocido, donde se habían mirado por primera vez. Se sentó en el mismo lugar donde se habían sentado recordando las exactas palabras que el le había dicho, cuando el le había dicho el único nombre que podía hacerla dibujar una sonrisa en su rostro, recordaba aun la manera en que mesaba su cabello cuando estaba nervioso y su sonrisa de lado cuando trataba de fingir que todo estaba bien.


No pertenecemos, pensó.


De pronto el autobús se detuvo y bajo de el, al bajar descubrió que estaba en la playa, el mismo lugar donde el había roto su corazón, diciéndole que tenia que abandonar todo lo que sentía por otra promesa que le habían hecho cumplir. Ella se dejo caer sobre la arena, las olas estaban cada ves mas cerca, y cuando el viento soplaba parecía que decía « lo siento, adiós » una y otra ves. Las lágrimas volvieron a brotar de sus ojos, pero con más intensidad, esta vez no las seco.


No pertenecemos, pensó.


Se levanto de la arena y volvió a caminar, esta vez había llegado a un vecindario bastante bonito, se acerco a una casa que tenia las luces de afuera prendidas, y ahí estaba ella mirando por la ventana a la única persona a la que había podido amar y con la única que sentía que todo en su vida estaba bien, la única persona que necesitaba para llenar el vació que sentía. Y ahí estaba el, quien tuvo que romper y borrar todo acerca de ella por tener que cuidar de una nueva familia que venia en camino, quien a veces se

Preguntaba por ella, pero no lo suficiente como para extrañarla.



Ella recargo su mano en la ventana como intentando acariciar el rostro de el, imaginándose a su lado. Bajo su mano, lo contemplo por última vez y se marcho.


Nunca pertenecimos, pensó.

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