El Secreto de Prufock

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

El Secreto de Prufock

Mensaje  Milady el Sáb 17 Ene 2009, 16:21

Esta historia... hmm, es un plagio a mí misma, es básicamente la versión de Kill All your friends del metroflog, en version no-fanfiction-fiction(he editado KAYF millones de veces), ewg, decidí que la historia era bastante buena como para solo dejarla en eso: un fiction.
hmm bien, simplemente no pude dejar de hacer que mikey dejara de llamarse mikey...¬¬ se escuchaba patético otro nombre, como que no combinaba... o algo... así que sigue siendo mikey, maiko.
Agradecería que comentaran.

El secreto de Prufock.


-Dicen que la escuela está encantada
La única lámpara que encontramos, el ruido de la lluvia aterrorizada, algo en el material del que estaba hecho el castillo hacía que sonara más escalofriante.
-¿ah si? ¿Quién lo dice? –Susurré.
-todo mundo –susurró Mikey, sonriendo, la luz de la lámpara era tan tenue que apenas veía sombras en sus ojos, como dos pozos negros-. Si entraste a Prufock, deberías saberlo.
-nunca había escuchado algo así –dije, riendo bajito-. Eres la única persona en quien confío en este lugar y si tu no me lo dijiste antes… no había forma de que supiera.
-¿tienes miedo?
-no.
La lámpara comenzó a titilar, ambos volteamos a verla, unos segundos y se apagó.
-se le acabó la batería –dije en la oscuridad, en voz baja.
-si la lluvia se calma, tal vez nos escuchen y nos saquen…
-estaremos castigados como por el resto de nuestras vidas.
Ambos reímos.

Desperté con las lágrimas de anoche secas sobre mi rostro.
Tuve un horrible sueño.
Era muy temprano, el alba apenas cortaba el cielo oscuro. Me levanté de mi cama y miré por la ventana. El sobre y las hojas que venían dentro estaban aún sobre las sábanas, arrugadas, magulladas. No las quería ni ver.
En senté en el marco de la ventana. Volveré a Nueva Jersey hoy. Extrañaría Japón, pero no podría quedarme ni un segundo más.
Le enviaré mi último manuscrito a James, mi editor, y esperaré que sean muchos meses hasta que me diga que haré otra gira.
La ciudad era enorme, mi ventanal también, si miro hacia abajo, me mareo, pero había superado el vértigo hacía muchos años, el miedo a las alturas no existe.

-cariño, déjame ayudarte con eso… -Linda tomó una de mis maletas y caminó a mi lado por el aeropuerto de Tokio-. Te ves destrozada.
-estoy bien, Linda.
-cuando estemos en NJ te sentirás mejor –me pasó un brazo por la espalda.
-eso espero.
Linda sonrió, era muy bonita, tenía el cabello hasta la base del cuello, negro con luces plateadas (en ese momento), una bonita cara redondeada y grandes ojos azules, azules, era más bajita que yo y le gustaba usar ropa colorida, esa chaqueta morada le queda muy bien, y esa falda verde también, junto con sus zapatos plateados. No sé que sería de mí sin ella, es mi asistente, consejera y mejor amiga.
Al llegar al aeropuerto, saqué de mi bolsillo mi cartera y le enseñé las prescripciones a la oficial, la joven rubia bajita, ella me miró el rostro, y en seguida me devolvió mi botella de píldoras, me disponía a darme la vuelta, cuando me detuvo por el brazo.
-oiga, ¿usted es Anne Evans?
La miré.
-lo siento… creo que me confundió –le dije, alejándome poniéndome mis anteojos de sol.
Linda me siguió con paso ágil, y rostro preocupado.
Llegamos a casa, vivía con Linda, en una casa innecesariamente enorme en los suburbios más antiguos y tenebrosos de Belleville.
Me bajé con mis maletas mientras Linda le pagaba al taxista, caminé hacia el enrejado cubierto de musgo y rosales, sacando las llaves de mi morral, abrí el portón, y empujé la reja, la casa es mía por herencia, me gustaba, pero me daba escalofríos. La fría fachada Eduardiana daba la impresión de ser una casa encantada de una historia de terror. Por dentro era aún más.
El jardín frontal estaba bien cuidado, gracias a Hooch, el jardinero y cuidador que siempre dejo a cargo cuando salgo de gira o me escapo de la realidad yéndome a lugares extraños.

Era verano, pero no hacía calor, digo, el popsicle de uva que tenía en mi mano no se derretía ni se me escurría entre los dedos dejándome con lo que mi hermano llamaba “sticky paws”, o “garritas pegajosas”.
Yo suponía que Inglaterra me gustaría, no había estado nunca en Europa. No sé por qué demonios mamá tenía que enviarme a un internado en medio de un bosque inglés, un divorcio es un divorcio, hasta yo entendía que no se acabaría el mundo. Pero mamá quiso enviarme lejos. Quería mantenerme segura según ella.
Cuando la carroza (un medio extraño para transportar alumnos, supongo que era tradicional) se detuvo frente al castillo, miré hacia arriba, había un gran arco que marcaba la entrada, era de piedra y tenía una inscripción en letras grandes en la parte superior “MEMENTO MORI”. Latín, pensé. Pero no supe qué significaba.
Bajé de la carroza, el chofer me ayudó con las maletas, y me indicó que tendría que caminar ese largo trayecto hacia la puerta principal.
Era un gran jardín, con un estanque en el centro, el cual tenía que rodear, el estaque tenía agua que con la niebla parecía gris, fría y muerta, y el césped era verde oscuro, cuidado, pero oscuro.
La puerta principal estaba medio abierta, la empujé un poco y entré en el recibidor principal, una gran habitación con escaleras al centro y donde los murmullos se escuchaban más bajos, había alumnos, los miré, las chicas con su falda gris oscuro y su suéter negro y su insignia roja, los chicos con su pantalón oscuro y el mismo suéter, y todos con sus zapatos relucientes y su porte inglés, me sentía fuera de lugar, insegura, rara…
Un hombre de baja estatura algo rechoncho y sombrero redondo, con un pañuelo en la mano en el cual tosía mientras caminaba se acercó con prisa hacia mí.
-señorita Evans ¿por qué entró por aquí? –Me preguntó.
Entorné los ojos hacia los lados.
-bueno, fue la primera puerta que vi y…
-como sea, olvide eso, soy el subdirector Blackwood, venga, acompáñeme, su madre me dio instrucciones precisas, y ahora yo le daré usted unas más, le ayudo con su maleta…
Me dirigió a una oficina enorme adornada con una gran variedad de animales disecados, mientras él revisaba unos papeles sobre su gran escritorio de nogal oscuro (tengo un amplio conocimiento en maderas, a mi hermano le interesa la carpintería), me detuve a pasar mi mano sobre un lince que definitivamente parecía vivo, con las garras atacando.
-Mi colección de animales exóticos disecados –dijo con voz jovial el subdirector Blackwood, si apartar la vista de los papeles-. Regalos de mi viejo amigo Rupert Stump, fanático de la cacería.
-que interesante –sabía que se suponía que debía decir algo pero no sabía qué así que eso fue lo queme salió.
-en realidad lo es –dijo el señor Blackwood, cerrando una carpeta y acercándose-. Una vez que caza a uno de estos lindos ejemplares, los tiene que tomar y sacarles toda la sangre… luego les quita toda la piel, así, con un solo corte… y los baña en una solución de… oh, perdone señorita Evans si la he incomodado, que desconsiderado es de mi parte, me disculpo.
Le intenté sonreír.
-bien, ahora le indicaré el plan de la escuela, los dormitorios antiguamente estaban separados en tres casas, donde los alumnos iban de acuerdo a su apellido y estatus social, pero ahora es todo muy diferente, incluso hay más tolerancia con los maestros, ahora el director acepta de toda clase…
No entendí eso último.
-usted irá a los dormitorios de la torre norte, con los alumnos de primer nivel, ahí puede usted elegir el que más le agrade, la sala común de los de primer grado tiene una gran vista hacia las montañas rodeantes del castillo, le encantará, bien, ahí encontrará su uniforme, y todo lo necesario, llamaré a mi asistente Groover, ¡Groover!
Un hombre vestido de negro completamente, muy alto, con rostro amargado (me recordaba a Largo de la familia Adams) entró a la oficina por una puerta detrás del escritorio.
-Groover, ella es una nueva alumna de primer grado, necesito que la ayudes a llevar su maleta a su dormitorio.

Salí de la oficina, la mirada de los alumnos que pasaban se clavó en mí de nuevo, recorriendo mi atuendo, mis sencillos jeans y mi sudadera de gorro color anaranjado, no pensé que les molestara tanto como para arrugar la nariz… y me di cuenta de que sería la última vez que usaría mi ropa dentro de la Prufock.
El mayordomo de la familia adams jaló mi maleta por un angosto pasillo de escaleras con curvas muy cerradas, subir una torre no era tan divertido como lo veía en las caricaturas, y el pasillo estaba casi a oscuras, Groover se detuvo, escuché el rechinido de una puerta de madera (de seguro roble), y luego lo seguí a una sala llena de murmullos y risas, la sala común de la torre de primer grado era una espaciosa sala redonda con sillones y mesas, tenía una alfombra rojo oscuro y paredes con un extraño tapiz de tonos grises y negros, el techo estaba endomado y había un gran candelabro dorado en el centro, las ventanas eran enormes, llegaban hasta el suelo, y estaba cubiertas por pesadas cortinas rojo escuro, todo esto lo observé con detalle mientras Groover caminaba hacia una de las dos puertas que había al fondo.
Caminé unos pasos, tímida, varios alumnos me miraron, otros solo me ignoraron y siguieron en sus cosas, eso era bueno, que me ignoraran, me hacía sentir menos insegura, son la necesidad de dar más de mí misma.
Tras la puerta había un par de escaleras, Groover solo me dio mi maleta y se dio la vuelta.
-gracias –le dije.
Pero Groover era como un zombie.
Subí mi maleta yo sola por una de las escaleras de piedra, hacia el largo pasillo, había varias puertas, no sabía por cual entrar…
Un golpe por detrás de mí casi me tumba.
-cuidado, boba –me dijo una voz.
La chica pelirroja que me empujó rió con su amiga mientras ambas caminaban altivas hacia una de las puertas… ya sabía a cual no entrar.
Abrí la siguiente, era un lindo dormitorio redondo, tres camas alrededor, varias ventanas y las paredes tapizadas de azul rey, la alfombra rojo oscuro. Puse mi maleta junto a la cama que tenía la mesa de al lado vacía, las otras dos tenían varias cosas, perfumes, portarretratos y eso.
Había un sobre en la cama perfectamente tendida, tenía escrito con fina letra “Anne E.”. Decidí que había tenido suerte en encontrar mi dormitorio a la primera, tomé el sobre y lo abrí, vi la fina letra de mi madre en la hoja que desdoblé, y leí para mí misma:

Querida hija,
Sé que un colegio interno en Inglaterra no era lo que esperabas después de la separación de tu padre y yo, pero tienes que entender que es lo mejor para ti, debes mantenerte lo más alejada de esta tormentosa situación que se vive ahora, y espero que te guste tu nueva escuela, es donde yo misma estudié, y estoy orgullosa de que vayas a hacer tu educación ahí, por favor, no ignores ninguno de los rumores que podrás escuchar sobre el castillo, gracias por entender hija.
Mis mejores deseos,
Tu madre.


Y su firma. Bien, no me podía quejar, me había enviado una carta…
Me fijé en la ropa doblada sobre el mueble al lado de la cama, una falda, blusa, calcetas y suéter justo a mi medida, y en el suelo… unos relucientes e ingleses zapatos negros.
Me cambié la ropa, ese sería la primera etapa de mi adaptación.
Puse mi maleta sobre la cama, abrí los seguros y levanté la tapa, comencé a sacar mis cosas, la fotografía de mi hermano mayor junto a mi cama, Laurie sería el único al que en verdad extrañaría.
Mi ropa la acomodé en los ganchos en el pequeño armario junto al mueble, y el mi telescopio lo metí debajo de la cama, abrí la cremallera del compartimiento especial de la maleta y saqué mis libros favoritos, me hubiera gustado traerme mi biblioteca entera, pero mi maleta era demasiado pequeña para albergar a todos mis bebés.
Me gusta leer, mucho, y releer también, tenía el promedio más alto de mi escuela pero también el índice de popularidad más bajo, solo espero que en Inglaterra sea diferente, la cultura de la gente es diferente según escuché, son mas… respetuosos, creo.
Salí del dormitorio, no tenía ni idea de qué haría… tenía el horario de estudios en el bolsillo, pero no había clases este día, era sábado… no sé por qué debían usar uniforme también lo días donde no había clase…

Me tomé la primera píldora del día… y ya me sentía miserable.
El teléfono a mi lado me sacó de mi ensimismamiento.
-¿bueno? –Contesté.
-¡pucky! Me acabo de enterar que volviste, dios, nunca pensé decirlo pero te extrañé, wow, necesitamos hacer una fiesta, espero que…
-Carol, soy estéril –le dije, apunto del llanto.
Carol se quedó callada.
-quieres decir que… esa prueba rara… ¿sí te la hiciste?
-bueno, tenía qué saber por qué me sentía tan mal.
Mi prima Carol, casi como mi hermana, solo que con una personalidad algo… especial. Caroline Parkinson es la heredera del multimillonario Edgar Parkinson, dueño de una empresa joyería europea. Carol nunca ha tenido la necesidad de ser muy inteligente.
Lo digo sólo para describir lo despistada que es, pero si el Condorito la conociera, se moriría de un trauma craneoencefálico a causa de todos los ‘plop’ que Carol causaría. Carol, hasta que cumplió 18 años se dio cuenta de que podía escuchar las estaciones A.M. de la radio también por la noche.
-espero que la fiesta te anime, entonces. Por favor, búscate a un hombre, le diré a Linda que te ayude con eso
-Carol… –dije riendo.
-¿qué? Eres joven, bonita y rica, puedes tener a cualquiera a tus pies con solo desearlo…
-¿Cómo tú? –Le dije.
-no tienes que ser tan mala, pucky, ahora, arréglate y sal de fiesta.
-pero Carol, no puedo porque…
-¡BLA-BLA-BLA! –Carol me colgó.

Esa noche, me puse un lindo y corto vestido rojo, medias de red, zapatos brillantes y un abrigo negro, mi cabello, negro oscuro y con rizos desordenados hasta más no poder lo acomodé en una coleta de lado, deteniendo el cabello de enfrente con un prendedor brillante.
-wow, cariño, te ves muy bien. Espera…
Linda me soltó el cabello y be abrió dos botones el abrigo.
La miré, enojada, ella se había vestido con una blusa morada bajo un abrigo corto verde y una falda tableada color crema.
Desde que sé, nunca he tenido una relación seria con nadie, nunca me he enamorado, nunca… bien, aún estoy joven, y aunque me sienta como de ochenta años, tengo que esforzarme por parecer de mi edad, la fiesta a la que Linda me llevaba era exclusiva, irían celebridades, a un bar, no conocería a nadie, por supuesto, pero esperaba caerle bien a alguien de mi sexo opuesto tanto como para invitarlo a la fiesta de Carol conmigo.
Si, ruido, mucho ruido, olor a alcohol, colonias caras y tabaco, risas pomposas, ropa fina, y yo bebiendo esos caros cocteles que… rayos, no sabría decir qué son.
-Linda, me iré…
Linda estaba demasiado ocupada con un muchacho al que no le veía la cara porque la tenía hundida en el cuello de Linda. Linda me hizo un ademán de acuerdo.
Salí del bar, me sentía mareada, llamé a uno de los valet parking… pero el mundo se desvaneció y caí en los brazos de alguien.
Cuando abrí los ojos, vi el techo de un lugar desconocido.
-¿se siente bien, señorita? –Dijo una voz cordial a mi lado.
Giré la cabeza, un sujeto de anteojos con un abrigo negro y cabello castaño despeinado me estaba mirando.
-¿qué pasó? –Pregunté.
-se, desmayó… disculpe pero creo que no debería conducirán ese estado.
Me senté en el sofá en el que me tenía recostada.
-no importa, lla-llamaré un taxi…
Miré de nuevo al sujeto… se me hizo extrañamente familiar…
avatar
Milady
Julio Cortázar
Julio Cortázar

Cantidad de envíos : 79
Edad : 24
Localización : Mazmorras
Fecha de inscripción : 30/04/2008

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: El Secreto de Prufock

Mensaje  Adelaide. el Sáb 17 Ene 2009, 21:03

Wow, genial. Hmmm,,, creo qe si le cambiaste varias cosaas... Anne va a conocer a Mikey en "Prufock"? Ojalá continuees porqe el foro esta bastaante vacío, ya casi no hai qe leer ¬¬ como sea, espeero qe los duendes te ayuden & suerte con tus pesadillas What a Face

Yours Cruelly: Caroline SR

Adelaide.
Barón de Montesquieu
Barón de Montesquieu

Cantidad de envíos : 30
Fecha de inscripción : 30/09/2008

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: El Secreto de Prufock

Mensaje  Melrö el Dom 18 Ene 2009, 00:02

oh dios ditzy *-*
ah soi mel la loca qe pondra
el nameless fic en otro lado xP
me encantaa
demonios me haces adicta a todo
lo qe escribes ¬_¬ !!
avatar
Melrö
Giovanni Boccaccio
Giovanni Boccaccio

Cantidad de envíos : 14
Edad : 25
Fecha de inscripción : 23/05/2008

Ver perfil de usuario http://www.metroflog.com/melissarokera4ever

Volver arriba Ir abajo

Re: El Secreto de Prufock

Mensaje  Shoother el Dom 18 Ene 2009, 21:46

Hola Ditzy♥
Ayer apenas me registre...
Por ahí de las 00:00 Jajajaja, no había tenido tiempo de opinar,
por que despues me puse a ver Harry Potter y la Orden del Fénix.
Pero despues de leer todo esto, no queda nada más que decir que es GRANDIOSO!
Uh, como siempre.. ya sabes.
Te Quiero y continua. Razz
avatar
Shoother
Homero
Homero

Cantidad de envíos : 1
Edad : 25
Localización : Bosque Prohibido
Fecha de inscripción : 17/01/2009

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: El Secreto de Prufock

Mensaje  OnixBloody el Lun 19 Ene 2009, 14:32


Hallo!! bien, por fin pude leerlo y ahora tendré que esperar a que sigas subiendo pero bueno. Nos vemos, te cuidas.
*OnixBloody·*
avatar
OnixBloody
Anne Rice
Anne Rice

Cantidad de envíos : 86
Edad : 24
Localización : En los rincones de mi imaginación..
Fecha de inscripción : 18/05/2008

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: El Secreto de Prufock

Mensaje  Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.